RESPONSABILIDAD SOCIAL en VENEZUELA

Una fábrica de oportunidades en La Vega

Posted in Uncategorized by deboralieska on mayo 3, 2009

Una de las tantas escaleras de La Vega, en Caracas, Venezuela

Una de las tantas escaleras de La Vega, en Caracas, Venezuela

La fórmula para superar la pobreza en Venezuela está escrita desde hace tiempo. En una de las parroquias de Caracas un equipo multidisciplinario decidió ponerla en práctica y está dando resultado. Conozca la historia de la Unidad Educativa Colegio Alianza y sus logros desde que abrió sus puertas en 2001

DÉBORA ILOVACA LEIRO

En la calle que sube hacia la parroquia La Vega, detrás de la estatua de La India, apenas hay espacio. La acera (que debe estar ahí, pero que no se ve) y el asfalto están repletos de personas caminando en todas las direcciones, personas haciendo cola para tomar un Jeep o un por puesto, personas comprando comida bajo los toldos azules de un mercado itinerante. El sol, como es mediodía, brilla y calienta.

Cuando se empieza a subir (un carro detrás de otro, lentamente) se ven cada vez menos personas y cada vez más casas de bloques. Bloques desnudos, sin frisar. El sol sigue brillando, pero el aire se vuelve más fresco. Sobre todo al llegar a la calle Real de los Paraparos, donde está ubicada la Unidad Educativa Colegio Alianza.

En 1996, la norteamericana y dueña de la empresa de turismo Resort Condominiums Internacional (RCI), Christel DeHann, vendió su negocio y fundó Christel House International, una organización sin fines de lucro que, hasta la fecha, ha creado cinco centros de aprendizaje para niños que viven en situación de pobreza en todo el mundo: México, India, Sudáfrica, Estados Unidos y Venezuela.

Éste es uno de esos cinco centros. En la pared de la recepción de su edificio principal se lee: respeto, responsabilidad, integridad, independencia. “Esos son nuestros valores principales”, comenta Mariela Morantes, asociada de desarrollo de proyectos de la institución, mientras baja unas escalares y se dirige al comedor. Allí, un grupo de adolescentes de camisa beige hacen fila para recibir su almuerzo: carne guisada, ensalada de lechuga y tomate, arroz blanco y té frío. Las cocineras son madres de alumnos del colegio. De fondo suena una canción de Kenny G.

“La señora DeHann cubre casi todos los gastos del colegio, pero el objetivo es que poco a poco nos autogestionemos a través de donaciones de empresas públicas y privadas. Actualmente tenemos algunas alianzas, sin embargo, no son suficientes. Necesitamos apoyo. Hasta que no seamos 100% independientes económicamente, Christel House Internacional no puede crear otra escuela como ésta en Venezuela”, explica Morantes.

La Unidad Educativa Colegio Alianza abrió sus puertas en 2001. En sus instalaciones trabajan un equipo aproximado de 68 personas entre profesores, doctores, psicólogos, trabajadores sociales y personal administrativo. Son 68 personas que casi no se ven por los pasillos, pero que ponen a funcionar una fábrica de sueños y oportunidades para niños venezolanos de escasos recursos económicos. En otras palabras: 12 laboratorios (tres de inglés, cuatro de computación, uno de física, uno de química, uno de biología y uno de ciencias de la tierra), tres chanchas deportivas, una biblioteca con acceso a Internet, un auditorio, una sala de teatro y diez aulas de clases en las que estudian 276 alumnos de séptimo grado hasta II de diversificado.

Según Morantes, en La Vega hay muchas escuelas y pocos liceos. “Los niños no logran graduarse de bachiller porque no tienen dónde estudiar. Por eso Christel House construyó un centro de enseñanza donde los niños en situación de desventaja económica estudiasen y terminasen su bachillerato”. También, dado que la misión de Christel House Internacional es “ayudar a los niños y jóvenes de escasos recursos en el mundo a romper el círculo de la pobreza y convertirse en personas autosuficientes y miembros contribuyentes de su sociedad”, esta escuela (al igual que las otras cuatro) funciona bajo un modelo educativo integral y gratuito. 

Esto significa, según Hilda Lokper, directora general de área educativa, que 276 jóvenes de La Vega que viven en situación de pobreza reciben clases (de lunes a viernes y de 7:00 am a 5:00 pm), desayuno-almuerzo-merienda, transporte, útiles, uniforme, asesoría psicológica y familiar, servicio odontológico, servicio médico, actividades deportivas (básquet, fútbol de salón, voleibol y kikinball), danza y lecciones de música (la escuela posee un núcleo de la Orquesta Sinfónica Juvenil del maestro José Antonio Abreu). Todo gratis. Absolutamente gratis.

“Los estudiantes reciben una educación integral. Somos un centro de desarrollo humano, no sólo escolar. También realizamos talleres para los padres y le brindamos a la comunidad la oportunidad de disfrutar de nuestros servicios”, dice.

Franklin Castro está sentado en el comedor, acaba de terminar su almuerzo. Tiene 16 años, cursa I de diversificado y el año pasado fue el mejor estudiante de toda la escuela. Es pequeño y delgado, tal vez porque su familia, que es muy pobre, no tenía recursos suficientes para alimentarlo bien cuando era niño. Morantes cuenta que él es uno de los beneficiados del modelo integral de educación. “Hace unos meses sus dos incisivos superiores estaban rotos en forma de ‘v’ invertida. Casi no sonreía y era retraído. El servicio odontológico abrió a mediados del año pasado y le arreglaron sus dientes. Ahora míralo. Se ríe, tiene más amigos y hasta hace teatro. Tiene seguridad en sí mismo y mejor autoestima. Todo eso es muy importante”.

Una vez que los alumnos se gradúan de bachiller, la labor de todo el equipo que dirige la Unidad Educativa Colegio Alianza continúa. A través del Programa Trabajo y Estudio, la institución mantiene contacto con sus egresados y les brinda una beca para que puedan comprar sus libros, pagar el transporte y adquirir una comida al día. “En total, hemos graduado a 256 bachilleres. De esos: 111 están estudiando en universidades o institutos técnicos; 27 estudian y trabajan; 56 están realizando algún curso o son aprendices de algún oficio; 47 trabajan; 14 ni estudian ni trabajan (generalmente son muchachas embarazadas) y uno murió el año pasado en un accidente de moto”, señala Lokpez.

Lokpez habla en plural porque la única manera de graduar de bachiller a 256 jóvenes que viven en situación de pobreza en La Vega es trabajando e plural. En equipo. De forma integral. Ésa es la fórmula para superar la pobreza, para construir un país y para hacer un mundo mejor. Tiene ante usted un ejemplo de ello.

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2 comentarios

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  1. Mariela said, on mayo 11, 2009 at 1:07 am

    Deborah….excelente trabajo. Eres muy creativa en la forma de redactar las noticias. Un cordial saludo y el mejor de los exitos en tu carrera profesional.

  2. nilda said, on agosto 17, 2009 at 4:15 am

    excelente. humano.


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