RESPONSABILIDAD SOCIAL en VENEZUELA

Servidores, acompañantes y defensores de los refugiados en Venezuela

Posted in Uncategorized by deboralieska on mayo 11, 2010
SJR realizando actividades con mujeres refugiadas

Viven en caseríos rurales. Tierra, polvo, calor, casas de zinc y tablas de madera. Sin agua, sin luz, sin cloacas. Y, la mayoría, sin documentación. Sin un papel que diga quiénes son. Llegaron a Venezuela huyendo de su país de origen por temor a ser perseguidos por pertenecer a una determinada raza, sexo, religión, nacionalidad, grupo social o ideología política. O por haber sido víctimas de conflictos internos, violación masiva de sus Derechos Humanos o situaciones de violencia generalizada en su país. En pocas palabras: porque su vida se veía amenazada de alguna forma.

Se trata de los refugiados o solicitantes de refugio. En Venezuela, dada su situación fronteriza (vecina de Colombia, Brasil y Guyana), existe una población significativa de refugiados. La mayoría de los cuales, de acuerdo con Carolina Jiménez, directora del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), son colombianos y se encuentran, principalmente, en los estados fronterizos Apure, Táchira y Zulia.

“Las cifras del Alto Comisionados de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Venezuela hasta junio de 2009 señalan que en el país hay entre 180.000 y 200.000 colombianos en situación de refugio, es decir, que no han hecho la solicitud de refugio ante el Estado venezolano. Esos mismos datos también indican que hay 13.983 solicitantes de refugio. Y que hasta esa fecha la Comisión Nacional para Refugiados (CONARE) sólo había reconocido como refugiados a 1.421 solicitantes”, dice Jiménez.

El SJR es una organización católica de la Compañía de Jesús cuyo propósito es defender y promocionar los derechos humanos de las personas en situación de refugio, desplazados internos, inmigrantes en situación de vulnerabilidad y comunidades locales. Fue fundada ¾cuenta Jiménez¾ en 1980 por el padre Pedro Arrupe s.j., quien vivió de cerca los horrores de la Segunda Guerra Mundial y fue testigo del bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki. “La institución nace a raíz de la preocupación del padre por las víctimas de la guerra que huían de sus hogares. Él crea la primera oficina con sede en Roma y luego se extiendió a otros países con crisis humanitarias”.

En América Latina, el SJR está presente en Colombia, Ecuador, Panamá, Haití, República Dominicana y, desde 2001, en Venezuela. “Tenemos cuatro oficinas: una en Caracas, una San Cristóbal y dos en el Alto Apure (Guasdualito y El Nula). En total, somos 22 personas para atender 200 mil refugiados”, dice Jiménez. Y también para mucho más.

Según el reporte anual 2008 del SJR, a finales de ese mismo año CONARE tuvo un recorte de presupuesto y se redujo el personal que labora en sus extensiones territoriales, llamadas Secetarías Técnicas Regionales. Al haber menos personal el proceso de recepción y evaluación de solicitudes de refugio se hace más lento. Y eso, según Jiménez, es la causa de todos los problemas a los que se enfrentan los refugiados que viven en el país. “Una vez que se introduce la solicitud, el Estado tiene 90 días para responder, pero en la práctica toma de 3 a 4 años”.

Esta demora incide directamente en la vida de los refugiados. Sobre todo porque el Estado venezolano no les entrega a los solicitantes su documento provisioal de identidad al momento de introducir la solicitud, tal como lo estable la Ley Orgánica sobre Refugiados o Refugiadas y Asilados o Asiladas (LORRAA), sino luego de una serie de entrevistas y declaraciones.

Así lo explica Jiménez: “Los niños refugiados entran en las escuelas venezolanas aceptados por los docentes,  pero cuando terminan sexto grado o bachillerato y CONARE aún no les ha dado respuesta, no pueden obtener legalmente su título de bachiller. Es decir, su derecho educación se ve limitado”.

Lo mismo ocurre con el derecho a la  salud, el derecho a la libre movilidad, el derecho al trabajo, entre otros. Al no tener identificación alguna, los refugiados se ven privados de muchos derechos. “La consecuencia de todo esto es un aumento de la pobreza y de la deserción escolar”, dice Jiménez.

Es frente a esta difícil situación que el lema del SJR cobra sentido y razón: “Servir, acompañar y defender a los refugiados”. ¿Cómo lo hacen? A través de varias actividades: acompañamiento humanitario y pastoral, educación y formación, apoyo psico-social, asistencia legal, formación en Derechos Humanos, capacitación y microcréditos.

En 2008 el SJR acompañó a 2.193 refugiados (54,8% hombres, 45,2% mujeres y 34,9% niños, niñas y adolescentes) de comunidades ubicadas en zonas fronterizas de Apure y Táchira, y a algunas personas en Caracas. Un SJR que sólo son 22 personas.

Contacto. Si desea colaborar póngase en contacto con la oficia del SJR en Caracas. Dirección: Esquina La Luneta, edificio Centro Valores, PB, Local 1, Parroquia Altagracia, Caracas (Venezuela). Teléfono: (0212) 5631018. Web: http://www.sjrvenezuela.org.ve.

Un mecenas de la conservación a través del turismo

Posted in Uncategorized by deboralieska on mayo 3, 2009

Yves Lesenfants en la Gran Sabana, Venezuela

Yves Lesenfants en la Gran Sabana, Venezuela

Yves Lesenfants. Vino de Bélgica y se quedó para demostrar que la actividad turística también sirve para preservar el medio ambiente, y mejorar la calidad de vida de quienes viven en áreas cultural o ecológicamente potenciales

DÉBORA ILOVACA LEIRO

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Embajadora de las tortugas marinas en Venezuela

Posted in Uncategorized by deboralieska on mayo 3, 2009

Tortuga cardón en las orillas de Cipara. Foto: Ana María Lora

Tortuga cardón en las orillas de Cipara. Foto: Ana María Lora

 

Hedelvy Guada. Ella habla en plural todo el tiempo. Pero en realidad es el único personal fijo de la ONG que fundó en 2001 y que se dedica a proteger la vida de esos reptiles con concha que habitan el océano desde tiempos ancestrales

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Una fábrica de oportunidades en La Vega

Posted in Uncategorized by deboralieska on mayo 3, 2009

Una de las tantas escaleras de La Vega, en Caracas, Venezuela

Una de las tantas escaleras de La Vega, en Caracas, Venezuela

La fórmula para superar la pobreza en Venezuela está escrita desde hace tiempo. En una de las parroquias de Caracas un equipo multidisciplinario decidió ponerla en práctica y está dando resultado. Conozca la historia de la Unidad Educativa Colegio Alianza y sus logros desde que abrió sus puertas en 2001

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Niños wayúu aprenden a usar su primera computadora

Posted in Uncategorized by deboralieska on mayo 2, 2009

 

Niños wayúu recibiendo clases en el nuevo laboratorio

Niños wayúu recibiendo clases en el nuevo laboratorio. Foto: Alejandro Ybáñez

Una carta que hace historia. Una pequeña escuela de la Guajira venezolana cambia la sombra de los árboles, las altas temperaturas y los pisos de tierra árida por salones de clases y un laboratorio de computación

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